No, no es el nombre de un programa televisivo sobre cocina dietética conducido por Maru Botana.
Es la sensación que me dejó el insulso empate en 0 ante San Lorenzo en el día de ayer.
Newell’s por momentos se asemejó peligrosamente a aquel equipo sin ideas ni resultados que desencadenara la renuncia de Sensini.
A diferencia de aquel, este Newell’s al menos intenta atacar. A los ponchazos, a los pelotazos, a los manotazos.
El gordo Sperduti, nuestra mejor carta en ataque, es una topadora ingobernable para la defensa contraria. Pero rara vez le da un pase o un centro como la gente a un compañero.
Tonso es puro sacrificio, no para de correr. Pero pocas veces gambetea hacia adelante o cerca del área como bien afirma @mauriciomaronna
Falcone se mueve por todo el frente de ataque, va a los costados, la pide. Casi siempre lejos del arco adversario.
Y así podría seguir con el resto del equipo.
La saludable (y bienvenida) decisión de Torrente de incluir juveniles contrasta con la urgencia y la impaciencia de ver resultados inmediatos de los mismos. Y si no se les da continuidad (confianza, bah) se convierte en un peligroso cóctel de nerviosismo y animosidad hacia los debutantes que los perjudica. Reemplazarlos por jugadores que jamás rindieron no ayuda en nada.
Espero el final de este pésimo y olvidable torneo para que Torrente tenga tiempo de trabajar y darle una identidad al equipo. Y que los dirigentes leprosos gestionen las incorporaciones necesarias que sumen (y no que resten) a este proceso.
Newell’s y su historia se lo merecen.
Adjunto imágenes gentilmente cedidas por @santi_koval
Pueden dejarme sus comentarios más abajo
